Gestión activa vs pasiva

5 April, 2018 | Christian Rouquerol, director de ventas para Iberia de Natixis IM.

¿En qué consiste la gestión activa y en qué se diferencia de la pasiva?

Existen dos formas de gestionar un fondo de inversión: de manera activa o pasiva, explica Christian Rouquerol, director de ventas para Iberia de Natixis IM en el video de esta semana de la Escuela de Inversión y Finanzas.

La gestión activa consiste en invertir en países, en compañías, en activos, dependiendo de la convicción del gestor. Es un criterio propio, son decisiones que el gestor va a tomar permanentemente sin necesidad de replicar un índice de referencia. En cambio, la gestión pasiva consiste en replicar un índice de referencia, hacer una copia de este índice, bien en renta fija o en renta variable. Por ejemplo, un fondo sobre el Ibex-35 consistiría en comprar los 35 valores del índice, irá cambiando las posiciones cuando se modifique su composición y ofrecerá una rentabilidad como la del Ibex-35. Al limitarse a seguir a un índice y no requerir la toma de decisiones, los fondos de gestión pasiva son más baratos que los de gestión activa.

¿Por qué tipo de gestión conviene optar?

Es curioso ver que un 60 por ciento de los inversores, encuestados por Natixis en un estudio a nivel global, tenían la percepción de que la gestión pasiva tenía menos riesgos que la activa. Pero es al contrario, ya que con la gestión activa se pueden evitar riesgos, que pueden ser de liquidez o de sobrevaloración.

Si el gestor tiene habilidad y acceso al mercado, en este caso si lo que uno quiere es superar el índice de referencia, lo idóneo sería la gestión activa. En cambio, para mercados con menos accesibilidad, la gestión pasiva sería idónea.

¿Cuál sería la mejor combinación? Una mezcla de los dos sería ideal y lo que está claro es que para diversificar bien una cartera es importante utilizar la gestión activa, que va a permitir a veces minimizar los vaivenes de los mercados.

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